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Bretaña con niños es un viaje de cuento; una estética arquitectónica que por momentos parece una mezcla entre un pueblo de Disney y el universo de Astérix y Obélix. No es casualidad: los bretones están muy orgullosos de su pasado galo. Tengas la edad que tengas, Bretaña enamora.
Bretaña no se recorre en un solo viaje, es un destino al que siempre querréis volver
Bretaña con niños en coche, ¿qué vas a encontrar en este artículo?
Esta no pretende ser una guía completa de Bretaña. Para eso harían falta varios viajes más y un artículo mucho más largo. Lo que vas a encontrar aquí es algo diferente: nuestras experiencias en familia durante los dos viajes que hemos realizado por este fantástico rincón de Francia, los lugares que más nos gustaron, las paradas que repetiríamos sin dudar y algunas recomendaciones prácticas para organizar una ruta en coche con niños.
Bretaña con niños
¿Cómo llegar a Bretaña?
¿Por qué viajar con niños a Bretaña?
Eligiendo ruta y qué visitar
Saint-Malo, la ciudad corsaria
Dinan
Rochefort-en-Terre
Josselin
Vannes
Branféré
Laberintos de maíz
Carnac
Brest
Nantes
Fontenay-le-Comte
Puy du Fou
Experiencias compartidas
Sobre el autor
Curiosidades Bretaña
Bretaña con niños: aventura, cultura, una arquitectura fascinante, zoológicos espectaculares y Puy du Fou Francia a sus puertas
¿Cómo llegar a Bretaña?
Lo primero que hay que plantearse para visitar Bretaña con niños es: ¿avión, coche u otras alternativas? Dependiendo de dónde residas, existen vuelos directos a Nantes (aunque administrativamente no pertenece a Bretaña, resulta muy práctica como puerta de entrada), Rennes (la capital bretona) y Brest, con conexiones que pueden variar según la temporada. Desde París también puedes utilizar el tren de alta velocidad hasta Rennes y, desde allí, enlazar fácilmente con ciudades como Saint-Malo, Brest, Quimper o Vannes (Vannes y Saint-Malo mis preferidas).
Mi recomendación, completamente subjetiva (porque me encantan los viajes por carretera), es recorrer Bretaña en coche. Un buen road trip permite descubrir castillos, pueblos medievales, faros, playas y rincones sorprendentes a tu propio ritmo. Además, si llegas en avión o tren, lo más probable es que termines alquilando un vehículo igualmente. Así que, si te gusta conducir, atrévete a organizar una ruta y disfruta de una de las regiones más bonitas de Francia. 😊🚗
Una vez estés en Francia camino de Bretaña, independientemente de por qué zona de los Pirineos hayas cruzado, acabarás pasando por Burdeos. Merece la pena tener claro cómo se organiza el mapa de Francia: la primera gran región de la costa atlántica es Nueva Aquitania, al norte se encuentran los Países del Loira y, por encima de Bretaña, Normandía.
¿Por qué menciono esto? Porque Bretaña es un destino que se recorre principalmente en coche. Ya sea porque llegues desde París tras aterrizar allí, porque viajes desde España o porque aparezcas mágicamente en Vannes, uno de los errores más habituales es buscar en Google «los pueblos más bonitos de Bretaña» o «qué ver en Bretaña» y limitarse únicamente a los lugares que aparecen dentro de sus fronteras administrativas. Hay que tener una visión más amplia y mirar más allá de las fronteras de la Bretaña actual.
En este artículo he tenido muy presente esa idea. Nosotros hemos visitado Bretaña con niños en dos ocasiones. La primera fue un gran road trip de 21 días por Francia cuando eran muy pequeños: subimos desde Madrid hasta París (objetivo Disneyland) y regresamos pasando por Normandía, Bretaña, Nantes y Burdeos. La segunda fue una escapada mucho más directa, viajando desde Madrid hasta Vannes para centrarnos principalmente en territorio bretón (aunque volvimos a parar en Puy du Fou Francia en Les Epesses).
¿Por qué viajar con niños a Bretaña en Francia?
- Mont-Saint-Michel, uno de los lugares más impresionantes de Europa, a las puertas de Bretaña. Con callejuelas que parecen sacadas de Harry Potter, mis hijos las asociaron de inmediato al Callejón Diagon.
- Pueblos medievales de cuento como Dinan, Josselin o Rochefort-en-Terre.
- Una costa salvaje y espectacular, con acantilados, faros y playas infinitas.
- La cultura bretona, con una identidad propia que se percibe en sus tradiciones, música y lengua.
- Los misteriosos alineamientos de Carnac, uno de los mayores conjuntos megalíticos del mundo.
- Ciudades históricas llenas de encanto como Saint-Malo, Rennes, Vannes o Quimper.
- Una gastronomía deliciosa, famosa por sus crêpes, galettes, mantequilla salada y mariscos. Las galletas bretonas son peligrosísimas, ¡empiezas y no puedes parar!
- Experiencias perfectas para familias, con zoológicos espectaculares, acuarios y actividades al aire libre.
- La cercanía de Puy du Fou Francia, considerado uno de los mejores parques temáticos del mundo.
- Conocer escenarios relacionados con las novelas de Los Hedwitt 😊.
Eligiendo ruta y qué visitar
Nosotros, el primer viaje lo hicimos entrando por Normandía (en el enlace verás la ruta que hicimos). El segundo viaje lo hicimos subiendo directamente desde Madrid. Evidentemente paramos en más sitios, la costa atlántica francesa está llena de paradas super apetecibles.
Burdeos o un destino de playa como Soulac-sur-Mer son siempre una buena elección. Los enlaces te llevarán a otros artículos de nuestros viajes por Francia, por si quieres añadir alguna parada extra según avanzas desde la frontera española.
Me despisto. 😄
Si os fijáis en el mapa, veréis claramente un gran arco de entrada por Normandía y salida por Niort. Brest y Quimper quedan un poco a desmano para muchas rutas, mientras que Rennes obliga a desviarse hacia el interior, se van sumando kilómetros y kilómetros sin querer. Al final toca elegir: añadir más días al viaje o asumir que algunas visitas tendrán que esperar para la próxima vez. 🤪 Seguro que me dejo sitios, tanto en Bretaña como en los Paises del Loira y Normandía, estos son los que nosotros visitamos y los que tenemos pendientes pero nos gustaría visitar.
Le Mont Saint-Michel
Nantes
Rennes
Vannes
Carnac
Brest
Puy du Fou
Rochefort-en-Terre
Saint-Malo
Dinan
Parque zoológico y botánico de Branféré
Fontenay-le-Comte
Josselin
Quimper

El Mont-Saint-Michel está administrativamente ubicado en Normandía, pero la bahía que envuelve sus murallas tiene también costa bretona y tiene influencias claras de ambas regiones. En los s. IX y X estuvo bajo el control de Bretaña. Del Mont-Saint-Michel hablo en mi artículo sobre Normandía, pincha aquí para verlo.
Saint-Malo, la ciudad corsaria dónde niños y mayores viajarán a un pasado lleno de aventuras
Si vas con niños prepara disfraces de piratas, o al menos unos parches y unas espadas de juguete. ¡No desentonarán! Si se te olvidan, podrás comprarlos en cualquiera de sus tiendas de recuerdos. Y ojo, porque no distinguir entre piratas y corsarios en Saint-Malo puede ser considerado una ofensa.
Saint-Malo está rodeada por impresionantes murallas de piedra y bañada por algunas de las mareas más espectaculares de Europa. Tiene ese aire de aventura que parece sacado de una novela de piratas. Lo mejor es recorrer sin prisa su casco histórico amurallado, perderse por sus calles, subir a las murallas y disfrutar de las vistas sobre el mar.
Cuando la marea está baja, los niños lo pasarán en grande explorando las playas y caminando hasta algunos de los islotes fortificados que quedan conectados temporalmente a tierra firme. Saint-Malo combina historia, mar, paseos agradables y mucha vida en sus terrazas y restaurantes.
Es uno de esos lugares que gustan tanto a los adultos como a los niños. Su historia es apasionante. No solo porque durante unos pocos años se independizase de Francia proclamándose República de Saint-Malo, sino por su intensa vida corsaria.
¿La diferencia entre un corsario y un pirata? Desde la cubierta de un mercante español, inglés u holandés que los veía aparecer en el horizonte, probablemente ninguna. Los corsarios actuaban con autorización oficial de su rey mediante una patente de corso. El botín se repartía entre la Corona, los armadores y la tripulación. En Saint-Malo fueron considerados héroes. En el resto de Europa, dependiendo de a quién preguntaras, simples piratas con papeles. Entre 1688 y 1713, durante el reinado de Luis XIV, se armaron aquí más de 900 barcos corsarios, convirtiendo la ciudad en una auténtica leyenda del Atlántico. ¿Cuántas novelas podrían salir de aquí para continuar con Los Hedwitt? 😄
Dinan, la Bretaña medieval que todos imaginamos
Esta ciudad bretona, junto con Albarracín y otros rincones medievales que hemos visitado en familia, inspiraron Villa Antigua, el pueblo donde viven los protagonistas de Los Hedwitt.
Casas de entramado de madera, calles empedradas, murallas, torres defensivas y un casco histórico que parece haberse detenido varios siglos atrás.
Lo mejor es pasear sin rumbo por su centro histórico y dejarse sorprender por sus rincones. Los niños suelen disfrutar especialmente recorriendo sus murallas e imaginando asedios, caballeros y aventuras medievales. Además, la famosa Rue du Jerzual, una empinada calle adoquinada repleta de talleres y pequeñas tiendas, conecta la ciudad alta con el antiguo puerto fluvial y es uno de los lugares más fotografiados de toda Bretaña.
Dinan no tiene la espectacularidad marítima de Saint-Malo ni los misterios megalíticos de Carnac, pero posee algo diferente: la sensación de estar caminando por una auténtica ciudad medieval y no por una reconstrucción moderna para turistas. Es una de esas visitas que recomendaría sin dudar a cualquier familia que disfrute de los castillos, la historia y las ciudades con encanto.
Una pequeña advertencia para padres. Dinan es uno de esos lugares donde todo invita a distraerse: una tienda preciosa, una calle empedrada, una casa medieval, un rincón perfecto para una fotografía… Nosotros íbamos embobados mirando escaparates y sacando fotos cuando decidimos parar para probar unas camisetas a los niños. Contamos: un niño, dos niños… ¿y el tercero? Nudo en la garganta. Mirar a derecha e izquierda. Volver sobre nuestros pasos. De pronto suena el teléfono. Número francés desconocido. —Papá, ¿dónde estáis? He entrado en una tienda para que me dejaran llamar. Se lo he pedido en francés y me han entendido. La tienda estaba justo enfrente. El susto duró apenas unos minutos, pero nos pareció una eternidad. Me considero bastante obsesivo con la seguridad cuando viajamos y aun así nos pasó. Así que un consejo: disfrutad de Dinan, pero no perdáis de vista a los niños. Es una ciudad tan bonita que consigue despistar incluso a los padres más atentos. 😅

Dinan, una de las ciudades más bonitas de toda Bretaña



Mis tres hijos recorriendo las calles de Dinan hace ya unos años. Esta ciudad bretona, junto con Albarracín y otros rincones medievales que hemos visitado en familia, inspiraron Villa Antigua, el pueblo donde viven los protagonistas de Los Hedwitt. Calles empedradas, murallas, casas medievales y la sensación de estar viviendo una aventura fueron algunos de los elementos que acabaron dando forma a mis novelas. 📚🏰😊
Rochefort-en-Terre, uno de los pueblos más bonitos de Francia
Si tuviera que elegir un único pueblo de Bretaña para recomendar a una familia que visita la región por primera vez, Rochefort-en-Terre estaría entre mis favoritos. Es uno de esos lugares que parecen diseñados para hacer fotografías: casas de piedra cubiertas de flores, calles empedradas, rincones llenos de encanto y un ambiente medieval que invita a caminar despacio y disfrutar del paseo.
A diferencia de ciudades más grandes como Saint-Malo o Dinan, aquí no hace falta seguir una ruta concreta. Lo mejor es perderse por sus callejuelas, curiosear en las pequeñas tiendas artesanales y dejar que los niños exploren cada rincón mientras los adultos disfrutan de una de las estampas más bonitas de toda Bretaña.
Lo que más me llamó la atención fue precisamente su tamaño. Rochefort-en-Terre se visita con facilidad en unas pocas horas, pero consigue concentrar una cantidad sorprendente de rincones fotogénicos y edificios históricos. Es uno de esos sitios donde parece imposible sacar una fotografía fea. Es una parada para planificar en un día de ruta, el pueblo merece más, pero en dos o tres horas puedes visitarlo.
Si te gustan los pueblos medievales con aspecto de cuento, esta parada es casi obligatoria.
Por cierto, pertenece a la red nacional de Los pueblos más bonitos de Francia (Les Plus Beaux Villages de France), elegido pueblo favorito de los franceses en 2016. También ganó en el año 2006, el premio Villes et Villages Fleuris (distintivo oficial para los pueblos y ciudades con una gran tradición de embellecimiento floral en Francia, desde entonces ha ido manteniendo siempre el nivel). Si quieres saber más sobre Rochefort-en-Terre sigue el enlace a este artículo de mi blog.



Josselin, el castillo de los cuentos de hadas existe
El problema de este titular es que Francia está llena de castillos espectaculares. En España también tenemos fortalezas impresionantes, pero muchas de ellas nacieron durante siglos de conflictos de frontera y fueron concebidas principalmente con una finalidad defensiva: resistir asedios, controlar territorios y vigilar rutas estratégicas.
En Francia, aunque también existen numerosas fortalezas militares, es más frecuente encontrar castillos que evolucionaron hacia residencias señoriales y palacios concebidos para impresionar tanto como para defender. Eso explica por qué muchos de ellos parecen sacados directamente de un cuento de hadas, con torres elegantes, jardines cuidados y fachadas pensadas para ser admiradas.
Por supuesto, esta es una simplificación y existen muchas excepciones en ambos países. Pero cuando un viajero español visita lugares como Josselin, Chambord o Chenonceau, entiende enseguida de dónde nace esa imagen tan característica de los castillos franceses de fantasía.
Esta es otra imagen que representa a la perfección la Bretaña más medieval, el castillo de Josselin reflejándose sobre las aguas del río Oust. Sus torres parecen sacadas directamente de una película de fantasía y convierten la visita en una de las más espectaculares de toda la región.
La localidad se recorre cómodamente a pie, pero su castillo domina por completo el paisaje. A medida que uno se acerca, resulta imposible no imaginar caballeros, asedios, conspiraciones y aventuras medievales desarrollándose entre sus murallas.
Si en casa sois aficionados a los castillos, Josselin debería estar muy arriba en la lista de prioridades. Viendo su silueta elevarse sobre el río, cuesta creer que un lugar así exista realmente.



Vannes, la puerta de entrada al golfo de Morbihan
Vannes fue nuestra puerta de entrada a Bretaña en el segundo viaje, y la verdad es que no podíamos haber elegido mejor. Su casco histórico conserva buena parte de su trazado medieval, con calles empedradas, casas de entramado de madera y una atmósfera muy agradable para recorrer en familia.
Además de pasear por el centro histórico, merece la pena acercarse a su puerto y disfrutar del ambiente marinero que caracteriza a esta parte de Bretaña. Es una ciudad cómoda, bonita y muy animada, perfecta para instalar un campamento base desde el que explorar el golfo de Morbihan y muchos de los rincones más interesantes del sur de la región.
Junto con Rennes es una de las pocas localidades bretonas con más de 2000 años de historia, tiene pasado romano, fue la primera capital del ducado de Bretaña y su fundación dice la leyenda se decidió dejando flotar un bote a merced de la marea en el golfo de Morbihan.
El golfo de Morbihan (en bretón Mor Biham, significa pequeño mar), es un mar interior con unas 40 islas, es famoso por tener unas de las corrientes de marea más fuertes de Europa, albergar auténticos tesoros megalíticos y pertenecer al exclusivo club de las bahías más bellas del mundo. Una leyenda local cuenta que el golfo nació de las lagrimas de las hadas del bosque de Brocéliande al huir de los korrigans (similares a duendes o gnomos). En el 56 a. C., fue escenario de una importante batalla naval entre Julio César y la tribu gala de los vénetos. Siempre hablo de Bretaña cuando hablo de los Hedwitt, y a la inversa, creo que este tipo de leyendas lo explica clarísimamente ☺️.
El zoológico de Branferé, una de mis paradas preferidas en Bretaña, obligatorio si vas con niños, está a 30 minutos de Vannes.
Si tuviera que recomendar una ciudad para establecerse unos días y recorrer Bretaña con calma, Vannes estaría entre mis primeras opciones.




Branféré, mucho más que un zoológico
Si viajas por Bretaña con niños y tienes que elegir un único parque de animales, mi recomendación es clara: Branféré. Situado a apenas media hora de Vannes, combina zoológico, jardín botánico y parque de aventuras en un entorno natural de una belleza espectacular.
Lo que más me gusta de Branféré es que los animales disponen de grandes espacios y muchas de las visitas se realizan caminando entre estanques, bosques y praderas. No da la sensación de estar visitando un zoológico tradicional, sino un enorme parque en el que la naturaleza tiene un papel protagonista.
Además, cuenta con la Parcabout, una red de gigantescas mallas suspendidas entre los árboles donde niños y adultos pueden saltar, correr y jugar durante horas sin necesidad de arneses. Solo por esta atracción ya merece la pena la visita.
Es una de nuestras paradas favoritas de toda Bretaña y uno de esos lugares donde los niños disfrutan tanto que terminan preguntando si pueden volver al día siguiente.

En el zoo de Branféré la interacción con los animales es total y la libertad que cuentan no la habíamos visto nosotros en ningún otro zoo. Aunque aquí parezcan que están lejos, hay plataformas que pasan por encima de esta gran pradera tipo sabana que hace disfrutar de los animales muy de cerca. Sin duda uno de nuestros zoos preferidos. No es el más grande en el que hayamos estado, no el que más animales tiene, pero seguramente el más coqueto, verde y cuidado de todos los que conocemos.
Laberintos de maíz, una divertida aventura para toda la familia
En los meses de julio y agosto Francia se llena de laberintos de maiz a lo largo de toda la costa atlántica y bastantes puntos en el interior. No es algo exclusivo de Normandía, pero en Normandía sí que tienes unos cuantos que te ayudarán a romper el día con los peques si les has dado demasiado trote cultural. Es un concepto muy bien pensado, en el que nosotros estuvimos por primera vez cultivaban el maíz para alimentar ganado y en los meses de julio y agosto lo transforman en laberinto. Son enormes y dentro de ellos hay un montón de juegos para hacer paradas y disfrutar en familia. No son especialmente difíciles, aunque puedes estar fácilmente recorriéndolos (juegos más buscar la salida) una hora y media o dos horas. Nosotros nos lo pasamos fenomenal y en nuestros viajes por Francia hemos ido ya a varios (uno por viaje). Por perderse y no salir 😜 no hay que preocuparse, hay salidas de emergencia para que quien se canse o se agobie salga rápidamente.
Los laberintos de maiz son un muy buen complemento para cualquier visita a Bretaña (y en otros muchos puntos de Francia) con niños. Lo cierto es que este parrafo lo copio y pego en casi todos mis artículos sobre Francia, nos encantan.


Carnac, el gran misterio de la Prehistoria
Si los castillos representan la Bretaña medieval, Carnac representa su pasado más remoto y misterioso. Miles de piedras alineadas en filas perfectas se extienden por el paisaje desde hace más de cinco mil años, convirtiendo este lugar en uno de los conjuntos megalíticos más impresionantes del mundo.
La gran pregunta sigue siendo la misma que se hacen todos los niños al llegar: ¿quién colocó todas estas piedras y para qué? Y lo mejor es que nadie conoce la respuesta con total seguridad. Precisamente ahí reside gran parte del encanto de la visita.
Carnac es uno de esos lugares donde la imaginación se dispara. Druidas, gigantes, antiguos rituales, civilizaciones desaparecidas… cada familia acaba construyendo su propia teoría mientras recorre el lugar.
Si viajáis con niños curiosos o aficionados a la historia, Carnac es una parada obligatoria. Pocas visitas consiguen mezclar ciencia, misterio y fantasía de una forma tan natural.
Personalmente me gusta visitar lugares que forman parte de la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. Suelen aportar una perspectiva diferente sobre la historia y la cultura, invitándome a reflexionar sobre el paso del tiempo, sobre cómo vivían nuestros antepasados o sobre formas de entender el mundo muy distintas a las actuales.
Conocemos los conjuntos megalíticos de Antequera, en Málaga, también declarados Patrimonio de la Humanidad, pero Carnac nos obligó a mirar todavía más atrás. Resulta difícil comprender que aquellas piedras fueron levantadas hace más de cinco mil años por personas de las que apenas sabemos nada. ¿Cómo organizaron semejante esfuerzo colectivo? ¿Qué significado tenían aquellos alineamientos? ¿Qué historias contaban alrededor del fuego al caer la noche?
Más allá de las respuestas, Carnac tiene la capacidad de despertar preguntas. Y pocas cosas me parecen tan valiosas en un viaje como regresar a casa haciéndote preguntas nuevas.


Brest, donde termina Francia y comienza el Atlántico
Brest es la gran ciudad del extremo occidental de Bretaña y uno de esos lugares que transmiten la sensación de estar en el fin del mundo. No posee el encanto medieval de Dinan o las murallas de Saint-Malo, pero ofrece algo diferente: una conexión permanente con el mar y la navegación.
Su historia ha estado ligada durante siglos a la Marina francesa, algo que todavía se percibe en su gran puerto natural y en buena parte de la ciudad. Además, es una excelente base desde la que explorar algunos de los paisajes más salvajes de Bretaña, con acantilados, faros y costas azotadas por el Atlántico.
Si os gustan los barcos, el océano y los grandes espacios abiertos, Brest merece una parada. Y si continuáis hacia el oeste, pronto tendréis la sensación de que ya no queda nada entre vosotros y América salvo miles de kilómetros de océano.
Curiosidades Brest
- Gigante natural: Su bahía (la Rada de Brest), es uno de los mayores puertos naturales de toda Europa.
- Fortaleza eterna: Su castillo tiene más de 1700 años. Ha estado activo militarmente desde la época romana hasta hoy, un récord prácticamente único
- Base de submarinos nazi: Durante la Segunda Guerra Mundial, los alemanes construyeron un gigantesco búnker para submarinos que resistió los bombardeos de las fuerzas aliadas gracias a sus hasta 6 metros de techos de hormigón.
- Plaza gigante: Les Ateliers des Capucins (antiguos talleres navales de la marina) es la plaza pública cubierta más grande de Europa.
- Océanopolis: Brest tiene uno de los acuarios y centros de cultura científica marina más importantes del Europa.
- Cuatro estaciones en un día: El clima atlántico de la zona es tan cambiante que se hacen bromas con que en un solo día se pueden experimentar las cuatro estaciones del año.

Nantes, la ciudad de Julio Verne y los elefantes mecánicos
Aunque Nantes ya no pertenece administrativamente a Bretaña, sigue siendo para muchos viajeros la puerta natural de entrada a la región. De hecho, si viajas desde España en coche o avión, es muy probable que acabes pasando por aquí.
Nantes es mucho más que una parada logística. La ciudad fue durante siglos la capital histórica del Ducado de Bretaña y conserva como gran símbolo el impresionante Castillo de los Duques de Bretaña, una de las fortalezas urbanas más interesantes de Francia.
Sin embargo, lo que realmente diferencia a Nantes es su capacidad para mezclar historia e imaginación. Aquí nació Julio Verne, uno de los escritores de aventuras más importantes de todos los tiempos, y su influencia sigue estando muy presente en la ciudad. El mejor ejemplo son las famosas Máquinas de la Isla, donde enormes criaturas mecánicas inspiradas en las novelas de Verne y en los mundos fantásticos de Leonardo da Vinci recorren antiguos espacios industriales. Ver avanzar a su gigantesco elefante mecánico es una experiencia difícil de olvidar para niños y adultos. Si viajas en familia, Nantes merece perfectamente uno o dos días de visita. Entre castillos, inventos imposibles, literatura, historia y espectáculos sorprendentes, es uno de esos lugares capaces de despertar la imaginación incluso antes de llegar a Bretaña.
Nosotros utilizamos Nantes como una parada de dos días para ver lo más llamativo, pero Nantes bien merece también una escapada en avión y pasar 4 o 5 días (incluso más si te centras en el sur de Bretaña y Países del Loira), tiene suficiente en la ciudad y sus alrededores como para disfrutarla a tope: la catedral de Sain-Pierre y Saint-Paul con su cripta y restos de muralla romana, el Jardín de las Plantas, el Pasaje Pommeraye, la antigua fabrica de Galletas Lu, el Espejo del Agua… Esto en la ciudad, en los alrededores, a menos de hora y media de coche tienes muchísimas visitas espectaculares.




Espero que siga cuando vayáis, una parada obligatoria en Nantes es el tobogán que te permite bajar desde las murallas del castillo al foso (convertido en una pradera de césped de lo más agradable), una pasada, hay limitaciones de altura y peso, nosotros tuvimos «pelea» con el peque, pero bueno, las dos mayores disfrutaron de lo lindo.
Fontenay-le-Comte
Fontenay-le-Comte fue una de esas sorpresas que aparecen cuando vas preparando el viaje sin prisas. Estaba googleando, no me cuadraban los kilómetros de la etapa y estaba buscando un sitio dónde parar que aportase sabor, no una estación de servicio o cualquier parada de compromiso.
Situada entre Burdeos y Bretaña, es una parada muy cómoda para romper con el coche y estirar bien las piernas, descubrir una Francia menos conocida, pero llena de encanto. Es una ciudad con mucha historia, centro de las guerras de religión del s. XVI, ocupada por ambos bandos en la Guerra de la Vendée en el s. XVIII. Siglos atrás, en el s. XIV, zona de disputa entre ingleses y franceses con cambios de mano constantes.
La ciudad conserva un atractivo casco histórico renacentista y parte de las antiguas fortificaciones que durante siglos protegieron este importante enclave comercial del oeste francés. Pasear por sus calles permite descubrir palacetes, iglesias históricas y rincones tranquilos muy alejados de los grandes circuitos turísticos. Sin embargo, para nosotros hubo otro gran atractivo (y el motivo por el que al googlear decidí parar aquí). En el centro de la ciudad se encuentra un curioso parque familiar donde los niños pueden pasar horas saltando sobre enormes redes y camas elásticas suspendidas entre los árboles a 6 y 8 metros de altura. Después de muchas horas de coche, pocas cosas funcionan mejor que dejarles correr, trepar y gastar energía en plena naturaleza. Fontenay-le-Comte no suele ser el objetivo principal de un viaje a Bretaña, pero sí una de esas paradas inteligentes que convierten un desplazamiento largo en una pequeña aventura más. Una terracita, unos helados y a cruzar los dedos para que el cansancio les haga dormirse rápido.




Puy du Fou, una parada obligatoria si estás por la zona
Cuando nosotros visitamos por primera vez Puy du Fou en Les Epesses todavía no había abierto el parque de Toledo. Un aviso previo: aquí tampoco soy objetivo. Me encanta Puy du Fou. Volvería una y otra vez, disfruto allí como un niño pequeño al levantarse un seis de enero.
Desde Nantes se tarda aproximadamente una hora en coche y desde Vannes unas dos horas. ¿Llegas desde España? Puedes encajarlo perfectamente dentro de tu ruta. ¿Has decidido establecer tu campamento base en Nantes? Lo tienes muy cerca. ¿Vas a alojarte en Vannes durante varios días? Sigue mereciendo muchísimo la pena acercarse.
Desde que abrieron en España, Puy du Fou es mucho más conocido, pero por si acaso te resumo. A diferencia de en otros parques temáticos, aquí no encontrarás montañas rusas ni grandes atracciones mecánicas. El protagonista es el espectáculo.
Es como un conjunto de escenarios, teatros, colas de 30 minutos, mini obras con todo tipo de efectos, una amplia variedad de animales integrados en las actuaciones de una forma magistral, movimientos de decorados espectaculares.
Vikingos, caballeros medievales, mosqueteros, gladiadores romanos, aves rapaces volando sobre el público y escenarios gigantescos se combinan para recrear algunos de los momentos más espectaculares de la historia de Francia.
Lo mejor es que consigue algo muy difícil: entretener a los niños mientras despierta la curiosidad de los adultos por la historia. Todos encuentran algo que les fascina.
Personalmente, me parece una de las mejores experiencias familiares que pueden disfrutarse en Francia. Si vas con tiempo suficiente y te encuentras por esta zona del país, merece muchísimo la pena dedicarle al menos un día completo.
Que no te preocupe el idioma, emiten audios en inglés y en español (acucerdate de llevar auriculares que puedas compartir con los peques, yo llevé bifurcadores de señal), y en cualquier caso, se disfruta a rabiar independientemente de que te pierdas fragmentos de los dialogos, visualmente no hay palabras para describirlo.
Puy du Fou merece un artículo entero bien extenso solo para describirlo, este es un post sobre Bretaña que quiere hacerte hincapié en que si estás por la zona le dediques uno o dos días. Te dejo unas pocas fotos que espero te animen (no te exagero, será el lugar que más he fotografiado en mi vida), hazme caso, visítalo, y si puedes, quédate a dormir en uno de los hoteles temáticos, nosotros lo hicimos en el del castillo, nos chifló.







Seguiría poniendo más y más fotos, Puy du Fou es una maravilla, en cuanto tenga el artículo del parque pondré el link aquí. Puedes llevar tu comida, hay fuentes de agua, sombras con mesas de picnic en abundancia, muchos espectáculos de interior con aire acondicionado. Los restaurantes con espectáculo cuestan un dineral pero merece la pena la experiencia, nosotros fuimos a uno y nos encantó.
¿Cuántos días estar en el parque? Depende mucho del presupuesto, Puy du Fou es más económico que Disneyland y parques similares, pero es un esfuerzo económico. Dos días, organizándote bien los horarios, puede ser suficiente para verlo todo, uno es poco, tendrás que planificar muy bien los diferentes pases y las distancias, una vez tus hijos vean el primer espectáculo no creo que te pongan pegas en correr para el siguiente 😀.
¿Algunas curiosidades sobre Puy du Fou? Nació en 1977 a partir de unas ruinas de un castillo del s. XII, hoy es el segundo parque más visitado de Francia (detrás de Disneyland Paris). El nombre, en francés antiguo, significa «la colina de la haya» o «la colina del loco». Su espectáculo nocturno principal, La Cinéscénie, nació de un voluntariado, los vecinos de los pueblos se organizaban para su puesta en escena.

Experiencias compartidas en familia y fomento de la lectura
Uno de los secretos de la felicidad está en compartir experiencias con las personas que queremos. Eres feliz planificando una aventura, eres feliz viviéndola, eres feliz compartiéndola y, años después, vuelves a ser feliz recordándola.
Con los viajes y las excursiones esto parece evidente, pero ¿qué tiene que ver la lectura con todo esto? En mis novelas mezclo localizaciones y hechos históricos reales con tramas de fantasía pensadas para atraer tanto a niños como a adultos.
Mi objetivo es fomentar las ganas de hacer actividades en familia, conversar durante la cena o en el coche y, en definitiva, saltar de las páginas de un libro al mundo real, uniendo ocio y cultura de una forma diferente.
Si los protagonistas se adentran en un castillo a través de un túnel secreto para sorprender al villano de la historia, ese castillo existe o está inspirado en uno real que puede visitarse. Lo mismo ocurre con ríos subterráneos navegables, huellas de dinosaurios, ciudades subterráneas abandonadas y decenas de lugares sorprendentes que aparecen repartidos por cada novela. Estas localizaciones se indican en pequeños cuadros de texto independientes para que cualquier familia pueda utilizarlas como inspiración para su próxima excursión.
Busco despertar la curiosidad de los lectores más jóvenes, sus ganas de viajar, investigar y descubrir cosas nuevas, animándoles a leer más y a compartir experiencias con sus familias.
A mis hijos he intentado transmitirles el amor por los libros. Con unos ha sido más fácil que con otros. También he procurado que en casa nunca faltaran las conversaciones durante las comidas, los viajes o las excursiones. Mis libros son, en gran medida, el resultado de esa búsqueda constante de nuevas formas de compartir tiempo, experiencias y aventuras con ellos.
Si os gusta viajar, descubrir lugares sorprendentes y disfrutar de aventuras en familia, quizá también os gusten mis libros.
📚 Puedes descubrir mis novelas publicadas en Amazon siguiendo este enlace.

Sobre el autor
Soy Antonio Domínguez, escritor de literatura infantil y juvenil y creador de Diversión con la Tribu.
Recorro en familia España y Europa buscando lugares sorprendentes, muchos de los cuales terminan inspirando las aventuras que aparecen en mis novelas. Si te gustan los viajes, las excursiones con niños, la fantasía y las historias llenas de curiosidades, es muy posible que también disfrutes de mis libros.
📚 Puedes descubrir mis novelas publicadas en Amazon siguiendo este enlace.
Curiosidades Bretaña
¿Sabías qué? Los Hedwitt
Excursiones con niños en Francia como visitar Mont Saint-Michel y en general toda Normandía han sido y son fuente de inspiración para las novelas de los Hedwitt. ¿Monumentos naturales únicos?, ¿misterios arqueológicos?, ¿leyendas milenarias?, ¿fortalezas dignas de una película de Hollywood?, ¿preciosos pueblos que parecen anclados en el tiempo? A veces me repito, pero explorar sitios nuevos en los que encontrar la conjunción de todos estos factores es mi pasión. Estos viajes fueron fuente de inspiración para las primeras novelas de los Hedwitt (y lo siguen siendo, se están escribiendo más novelas).
¿No sabes que son los Hedwitt? Los Hedwitt son novelas para lectores aventureros de nueve años en adelante, cuyos escenarios están basados en más de cuarenta localizaciones reales. Las novelas buscan mezclar ocio y cultura, el placer de leer con compartir experiencias en familia, presentan (de forma separada al texto principal), diferentes excursiones con las que conocer los escenarios en los que se basan las novelas, así como diferentes manualidades relacionadas con la trama.
¿Sabías qué? Idioma y raíces celtas
Bretaña conserva una lengua propia, el bretón (brezhoneg), un idioma celta emparentado con el gaélico y el galés, no con el francés. Entre 140.000 y 200.000 personas lo usan de forma regular o lo tienen como lengua materna. Cerca de 600.000 personas lo entienden o conocen algo. La UNESCO lo tiene catalogado como lengua en peligro de extinción.
Comparten raíces culturales, musicales y lingüísticas con ales e Irlanda, Breizh es su nombre en Bretón.

¿Sabías qué? Mareas
Las mareas de Bretaña son las más grandes de Europa, el nivel del mar cambia hasta 14 metros entre la marea alta y la baja (la zona de Saint-Malo registra las diferencias de nivel más altas de todo el continente europeo). En los equinoccios, marzo y septiembre, con luna llena o nueva y el Sol alineados, ocurren las mareas más fuertes.

¿Sabías qué? Bosque de Paimpont
El Bosque de Paimpont. Situado a unos 30 km al suroeste de Rennes tiene una superficie de 9.000 hectáreas, popularmente se le ha identificado con el bosque mítico de las leyendas del Rey Arturo, Lanzarote y el Mago Merlín (Brocelianda).
Las leyendas artúricas tienen un origen compartido a uno y otro lado del Canal de la Mancha, nacieron de las tradiciones celtas y se convirtieron en grandes relatos de caballería gracias a la literatura de Francia en la Edad Media.

¿Sabías qué? Gastronomia
En Bretaña no se usa aceite de oliva para cocinar ni mantequilla dulce, la norma es mantequilla con sal. La tradición viene de la Edad Media, la sal marina estaba exenta del impuesto real, permitiendo su uso popular masivo. Su repostería tradicional es casi toda con mantequilla con sal.
La sidra bretona, bebida reina, se sirve en tazas de cerámica en lugar de vasos.
El trigo que utilizan en sus clásicas galettes (panqueques, crêpes) es trigo sarraceno, un grano celta que resiste el frio y los suelos pobres, no llevan gluten y son saladas.

¿Sabías qué? Visitar un submarino por dentro
Aunque administrativamente es parte de Los Países del Loira, Saint-Nazaire es parte de la Bretaña histórica. Aquí podrás encontrar el Espadon, un submarino militar francés que navegó bajo los hielos del Polo Norte en 1964. Fue botado en 1958 y durante 25 años recorrió el equivalente a 17 veces el perímetro de la Tierra. Una visita diferente.
¿Sabías qué? Ayuda para que los niños discutan menos
Los Hedwitt: novelas juveniles de fantasía, misterio y aventura. Civilizaciones antiguas, misteriosas ruinas, malvados cazatesoros, criaturas de leyenda. Todos los escenarios donde transcurren están inspirados en localizaciones reales que poder visitar a modo de estupendas experiencias en familia. ¿Te ha pasado que tus hijos se enreden en discusiones tontas?, ¿en la cena o en la comida? A mi una de las cosas que mejor me funcionan es sacarles un tema de conversación que les interese. Compartir experiencias y planificarlas juntos, compartir lecturas y comentarlas, contarles curiosidades de los sitios a visitar, me ha sacado de muchos momentos tensos con los niños.
Un último consejo para tu visita a Bretaña y a la costa atlántica francesa en general
Estamos en el Canal de la Mancha, al igual que en casi toda la costa atlántica francesa, el tiempo cambia muy rápidamente. En Francia y más en Bretaña y Normandía, al igual que sucede en el norte de España, el tiempo cambia muy rápidamente, podemos pasar de la manga corta y calor al aguacero con relativa facilidad, mejor ir preparados.
Introducción a las novelas juveniles de los Hedwitt
¿Quieres saber qué tienen en común unas antiguas ruinas, un contrabandista fallecido, una misteriosa casa con fama de estar embrujada y tres hermanos que se mudan a un nuevo hogar situado entre un bosque y unos acantilados al borde del mar?
¿Te imaginas que criaturas tales como duendes, dragones, centauros, gárgolas o hipogrifos no fueran fruto solo de leyendas y cuentos?, ¿qué la magia estuviera presente en nuestro mundo?
Villa Antigua, la ciudad donde viven sus aventuras nuestros personajes, no es un pueblo cualquiera, a lo largo de su historia multitud de civilizaciones han dejado su huella en la población. Restos arqueológicos y ruinas con más de veinte siglos de historia salpican su territorio, restos que ocultan increíbles tesoros de otras épocas y de otros mundos. Criaturas de fantasía sobreviven como pueden, ocultas, temerosas de ser descubiertas y en peligro constante de desaparecer para siempre. Ha llegado el momento de plantar cara y no resignarse a la extinción.
¿Qué hace diferentes a las novelas de los Hedwitt?
Los Hedwitt son unas novelas llenas de acción, misterio y aventura. Son unas novelas divertidas para todas las edades, pero tienen un extra. El extra que tienen es que están inspiradas en localizaciones y hechos reales (mezclado todo con grandes dosis de fantasía).
Por ejemplo, si los personajes se adentran a través de un túnel secreto en un castillo, se indica en el libro en un cuadro a parte dónde se encuentra un castillo similar, con un túnel secreto parecido, que poder explorar con familia o con amigos (y poder mezclar ocio y cultura de una forma única). Lo mismo con ríos subterráneos por los que poder navegar o ciudades bajo tierra de película que poder visitar.
También hay un montón de ideas para manualidades y curiosidades relacionadas con la trama que sorprenderán a niños y mayores por igual. ¿Sabías que el ángulo de visión de un águila es de trescientos cuarenta grados?
El secreto de la felicidad
Uno de los secretos de la felicidad es compartir experiencias con los que más quieres: eres feliz preparándolas, eres feliz viviéndolas, eres feliz compartiéndolas y eres feliz recordándolas.
¿Sabías qué? Ruta secreta a Mont Saint-Michele
La visita habitual a Mont Saint-Michel es a través de la pasarela que une el Monte con tierra firme. Llevó 9 años de estudio y 3 de construcción, se inauguró en 2014. Hay sin embargo una ruta secreta que pocos conocen, y que yo descubrí tarde, me gustaría volver a Normandía solo para acceder al Mont Saint-Michel de esta forma. ¿Cuál es esta ruta?, muy sencillo, por detrás de la bahía, cuando la marea está baja, con un guía especializado, una ruta de senderismo espectacular y única. Tienes que hacerlo con alguien experto, porque el tiempo corre en tu contra, toda la zona se inunda y si no lo haces en el tiempo previsto imagina… 😃. Visita la web de información turística de Normandía y descúbrela.



























